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Coloradas de la Virgen

Municipio Guadalupe y Calvo, Chihuahua, México

Una larga historia de violencia, hostigamiento y amenazas en contra de sus autoridades tradicionales por la defensa de su bosque.

 

En el sur del estado de Chihuahua y de la Sierra Tarahumara, está Coloradas de la Virgen: un territorio de más de 49 mil 500 hectáreas que comparten indígenas rarámuri y, en menor medida ódami, quienes viven dispersos en unos 50 pequeños ranchos.

La economía familiar se sustenta en agricultura de subsistencia, ganadería, caza y recolección. Las actividades agrícolas se centran en el cultivo de maíz, fríjol, calabaza, chícharo y papa. Algunas familias, poseen casa y tierras de cultivo en zona barranqueña. En este ecosistema cultivan chile, tomatillo y otra cantidad de maíz. La ganadería se practica a pequeña escala, teniéndose una mayor cantidad de cabras que otros animales. La mayoría de las familias poseen poco ganado vacuno, de tres a cinco vacas, lo mismo sucede con animales de carga (asnos y caballos). También, algunas familias tienen gallinas para la producción de huevo y carne. La recolección de plantas, además de uso medicinal, se realiza para satisfacer su necesidad alimenticia. (Diagnóstico elaborado por ASMAC).

Los integrantes de la comunidad rarámuri (tarahumara) Coloradas de la Virgen han enfrentado una ausencia histórica de las autoridades: no tiene acceso a los más elementales derechos humanos como es salud, educación, medio ambiente sano; no tienen fuente de empleo.

Durante las décadas de los años 80 y 90, la comunidad indígena luchó contra el cacicazgo de Artemio Fontes Lugo, quien ha mantenido un clima de acoso y violencia con gente armada. Además de cometer asesinatos y robo de propiedades empezó a despojarlos del recurso forestal, trayendo con ello la pérdida de otros recursos naturales esenciales para la supervivencia cultural.

La historia de Coloradas de la Virgen se narra en el reportaje Tierra de Resistentes de Paty Mayorga y Thelma Durán:

“Quienes crecieron en Coloradas de la Virgen recuerdan que el desmonte comenzó más fuerte desde los ochenta. A partir de entonces, llega gente de afuera de la comunidad, elige el lugar que les gusta para sembrar marihuana y amapola y empieza a tumbar.

Desde 1934, los indígenas de Coloradas de la Virgen reclaman sin éxito el reconocimiento de su territorio.

En 1953, cuando ya habían fallecido varios de los primeros indígenas que impulsaron el reconocimiento de sus tierras, el gobierno mexicano registró la parte más boscosa como un ejido. El resto, sobre todo la zona de barrancas, se quedó como una comunidad agraria.

En 1992 se realizó una asamblea para depurar la lista de ejidatarios, porque muchos habían fallecido. Julián Carrillo Martínez y otros habitantes de Coloradas denunciaron que durante esa asamblea se presentaron varias irregularidades: los acuerdos fueron avalados con firmas y “huellas digitales” de indígenas que para esa fecha ya estaban muertos. Y se incluyó a 78 nuevos miembros del ejido, la mayoría no indígenas, entre ellos Artemio Fontes Lugo, sus familiares y trabajadores.

Artemio Fontes Lugo se instaló en Coloradas de la Virgen en la década de los 70.  Después ya no se quisieron ir. Comenzaron a sembrar amapola y marihuana y a talar.

Los indígenas denunciaron los abusos de la familia Fontes, pero eso poco importó a las autoridades ambientales mexicanas que, en abril de 2007, otorgaron al ejido —bajo el control de Artemio Fontes Lugo— permisos de aprovechamiento forestal para explotar el bosque de Coloradas de la Virgen.

Desde 1973, por lo menos 14 personas de esta comunidad han sido asesinadas debido a su actividad en la defensa del territorio, entre ellas, los defensores Isidro Baldenegro López y Julián Carrillo Martínez. Este último fue asesinado siendo beneficiario del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, del Gobierno Federal.

Fue entonces cuando indígenas rarámuri y ódami, asesorados por la organización Alianza Sierra Madre, decidieron emprender una lucha legal para solicitar la cancelación de los permisos de aprovechamiento forestal y para el reconocimiento de su derecho al territorio que han ocupado por generaciones”.

https://tierraderesistentes.com/es/index.php/mexico/

 

 

Mecanismo de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos y Periodistas.

Con la intención de garantizar la integridad física de las autoridades tradicionales, representantes legales de Coloradas de la Virgen y personal de Alianza Sierra Madre A.C., en diciembre de 2013 se acudió al Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, de la Secretaría de Gobernación, a fin de solicitar medidas de protección.

Con fecha 20 de febrero de 2014, el Mecanismo, emitió resolución mediante la cual determinó incorporar a defensores de la comunidad así como a personal de personal de Alianza Sierra Madre.

Durante el mes de julio, personal del Mecanismo realizó la evaluación de riesgo y decretó mediadas de protección extraordinaria para las y los beneficiarias, las cuales fueron aprobadas por su Junta de Gobierno.

A lo largo de más de 50 años, la comunidad Coloradas de la Virgen, ha sufrido la pérdida de algunas de sus autoridades tradicionales, líderes y representantes comunitarios, por la defensa que han hecho de su territorio ancestral y su bosque.

Hasta la fecha las amenazas continúan, en tanto que, actualmente se tramita ante el Tribunal Unitario Agrario Distrito 5, la nulidad de los permisos de aprovechamiento forestal que la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) autorizó sobre el territorio ancestral de Coloradas de la Virgen al ejido Coloradas.

 

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