Chihuahua, México, 18 de octubre de 2026
El 24 de octubre de 2018 fue asesinado cobardemente nuestro compañero Julián Carrillo Martínez, defensor rarámuri originario de la comunidad de Coloradas de la Virgen, en Chihuahua. Su muerte no solo dejó en el desamparo a su familia: también dejó en riesgo el bosque que defendía y a su comunidad, que actualmente sigue en resistencia desde el desplazamiento forzado interno. Este 30 de octubre se cumplen ocho años sin que puedan regresar a su hogar.

El pasado 18 de octubre, junto con su familia y organizaciones hermanas, honramos la memoria de Julián Carrillo Martínez. Pero también denunciamos que su esposa, hijos, nueras, nietas y nietos siguen sin garantías de seguridad y sin reparación integral por los daños que han sufrido: no solo por el asesinato del defensor, sino por todos los impactos emocionales, económicos y culturales que este hecho implicó. Hoy continúan viviendo lejos de Coloradas de la Virgen, sin acceso pleno a sus derechos y con una justicia que aún no termina de llegar.
La reparación integral sigue pendiente:
A ocho años del crimen, y aun cuando existe una sentencia judicial sobre el caso, la familia sigue sin recibir reparación integral. Ésta no puede reducirse a una indemnización: debe incluir restitución de tierras, viviendas y bienes usurpados; indemnización; rehabilitación; satisfacción; y garantías de no repetición. Debe ser individual y colectiva, con perspectiva intercultural y territorial.
Mientras tanto, la familia y su comunidad siguen enfrentando graves violaciones a sus derechos humanos. En el desplazamiento no cuentan con viviendas propias ni espacios para la recreación de sus prácticas culturales y en Coloradas de la Virgen sus viviendas, tierras de cultivo y ganado han sido usurpados por personas ajenas a la comunidad. La tala ilegal continúa en el territorio y las autoridades ambientales no han tenido la voluntad política de frenarla, aún cuando cuentan con recursos jurídicos para hacerlo. Esto permite que no se generen las condiciones de seguridad para que la comunidad desplazada tenga un retorno digno y seguro.
El caso de Julián representa el de muchos defensores ambientales y territoriales en México y en América Latina. Hacemos un llamado a la sociedad civil a sumarse a estas causas que nos representan a todas y todos. Desde Alianza Sierra Madre exigimos al Estado mexicano que proteja de manera oportuna a todas las personas defensoras de derechos humanos.
A ocho años, exigimos al Estado mexicano:
- Garantizar la reparación integral para la familia de Julián Carrillo Martínez, incluyendo medidas individuales y colectivas.
- Garantizar la reparación integral para la comunidad indígena de Coloradas de la Virgen, con restitución de tierras, viviendas y territorio.
- Garantizar condiciones de seguridad y un retorno digno para las familias desplazadas.
- Reconocer y proteger el trabajo de las personas defensoras del territorio en la Sierra Tarahumara.
Hoy más que nunca, Julián Carrillo Martínez está presente. Representa el rostro de quienes exigen a lo largo y ancho de este país su derecho más básico al agua limpia; de quienes protegen a toda costa sus bosques de la tala legal e ilegal; y de las familias que se encuentran en condiciones de desplazamiento forzado por el despojo de sus tierras y territorios y bienes comunes.
¡Julián vive, la lucha sigue!
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